Por bravo le tienen preso,
por bravo y por falangista.
¡Dale ya la libertad,
Puerto de Santa María!
Que sus cachorros más fieles
José Antonio necesita.
José Antonio, capitán nacionalsindicalista.
Y bajo el sol de verano
Zamacola, libre, grita,
en la mano la pistola
y en el alma la consigna,
voz de mando en las palabras,
y coraje en las pupilas.
Mi camarada Fernando,
mira libres las salinas,
mira Cádiz ya español,
mira salvada a Sevilla;
cuatro puntos cardinales
¡ Arriba España! le gritan.
Y en su prisión de Alicante
el César dió sus consignas.
Brava fiebre de pelea
le arrebola las mejillas,
el mar se ondula a lo lejos
y el sol sobre el mar rebrilla.
¡Hermosa tarde de julio
para la gloria infinita!
¡Cuántos rosales esperan
carmín de puras heridas!
¡Cuántas flechas se disparan
desde Africa a Galicia!
¡ Cuántas mocitas bordando
las simbólicas camisas!
¡Cuántos fusiles dispuestos
por los caminos caminan!
¡Cuántos luceros enciende
la noche de Andalucía!
Y ya está el mozo dispuesto,
ya está la tensa vigilia,
ya está, nuevamente,
a punto su valor de falangista!
Negras pistolas le llaman
desde todas las esquinas,
los campos piden su fuego,
las altas nubes, su risa,
los cristales de los ríos
su figura seca, altiva;
y ¡España!, su España,
el brazo nacionalsindicalista.
Los viñedos de Jerez,
las sierras y las marismas,
los pueblos color de cal,
el mar, color de amatista…
<¡ Zamacola!» «¡ Zamacola!»,
le llaman, le necesitan.
Está contento, Fernando.
Sólo una pena, penita,
tiende sombras en su alma
tan clara de falangista:
no haber jamás estrechado
la mano sabia y amiga
de aquel César-¡José Antonio!-
por quien da feliz la vida…
Sólo una pena le muerde,
como un áspid la alegría.
II
Allá va cual huracán
el Tercio de Zamacola.
¡No hay trincheras que resistan
sus cuchillos, sus pistolas!
Es un torrente caliente
que riega la tierra sorda;
Angeles de la vanguardia,
eterna furia española.
Mozos rudos de los Puertos,
muchachos de sol y coplas,
que a la lucha van con gozo
como si fueran de ronda.
Banderas de rojo y negro,
entre las manos callosas,
manos honradas y fuertes artesanas,
labradoras, y cinco flechas al pecho,
cinco flechas orgullosas.
¡Sierra la de Grazalema,
picachos rudos de Ronda;
desfiladeros y ríos!…
¡Toda Andalucía hermosa!
Por viñas, por olivares,
-¡hierro y canción! -va la tropа.
Y cantan vientos y estrellas
en el cristal de las horas;
cantan estrellas y vientos;
sólo un nombre: «¡ Zamacola!»
La vida se hace romance,
la guerra se vierte en coplas:
«En Rota, junto a la playa,
Fernando, llora tu novia»,
«En Rota junto a la playa
la novia de Zamacola».
«Por cada herida que tiene
le manda el novio una rosa».
¿Quince rosas ha juntado
la novia de Zamacola!»
III
La muerte le va siguiendo
igual que una mala hembra.
La muerte, que está celosa
de la novia pura y buena.
Le tira negros cuchillos
en la noche negra y negra,
y las heridas Fernando
las convierte en rosas frescas.
¡Él lleva la mejor rosa
bajo un yugo y cinco flechas!
¡Rosa de su corazón
bajo la camisa nueva!
Ya le traen, ya le traen
por la blanca carretera.
Esta noche tiene el mar
sones de campanas muertas.
Puerto de Santa María,
mira que Fernando llega;
¡ay, mira que viene ya
entre fusiles, de cera
aquel cuerpo de león
que temblar hizo la tierra!
Míralo sobre la caja
y mirando a las estrellas,
con sus pupilas cuajadas,
con su barba nazarena.
Dejad las barcas, marinos,
guardad, mozos, las botellas,
sacad, en cambio, el pañuelo
y descubrid la cabeza.
Mirad que viene Fernando
desde las tierras mineras,
como un metal enfriado
su perfil de anacoreta.
Llorad, mujeres del Puerto
y Jerez de la Frontera…
Que Fernando Zamacola,
luz de brío y de leyenda,
ha caído como un bravo
en las tierras cordobesas.
La Medalla Militar
sobre el roto pecho lleva,
¡y su cuerpo viene envuelto
en bandera rojinegra!
Aprended, mozos altivos,
de este ejemplo de la guerra,
soldado de José Antonio,
que amó a su Patria, y por ella
regó con chorros de sangre
por quince veces la tierra.
José Antonio, José Antonio,
su mano fría le estrecha,
y un puesto de honor le indica
en honda noche de estrellas…
¡No habrá una novia en el mundo
que tenga rosas más bellas!
¡Cinco rosas de triunfo
tiene nuestra primavera!…
¡Y quince rosas Fernando,
clavaste en tus cinco flechas!… ¡
¡ Por la España grande y libre,
tres veces la primavera!!
