INTRODUCCIÓN
El Himno Nacional no es solo una composición musical: es emoción contenida, memoria compartida y herencia transmitida de generación en generación. En sus acordes se reconocen la historia, el sacrificio y la identidad de un pueblo que ha sabido expresarse sin palabras.
Esta poesía patriótica al Himno Nacional evoca ese instante solemne en el que la música despierta sentimientos profundos, donde el orgullo, la fe y el amor a España se funden en una experiencia íntima y colectiva a la vez.
Cuadra tu figura hijo y
corrige tu ademán,
si lloras, llora por dentro
no te avergüence llorar
al sentir la piel de España
en el Himno Nacional.
En sus acordes solemnes
España, quiere cantar,
canta su gloriosa historia,
su Destino Universal,
y calienta con sus notas
el vino, el pan y la sal.
Son los acordes vibrantes
de una gran marcha triunfal,
y son las notas austeras
de la guerra y de la paz.
Es el Himno de tu Patria
es la canción del hogar,
y es la música rendida
ante la Cruz y el Altar.
Traga saliva hijo mío,
ya se que no puedes más,
te pedí que no lloraras
y me estas viendo llorar.
Más adelante hijo mío,
tal vez lo comprenderás,
cuando tú tengas un hijo,
verás como encontrarás
tus lágrimas y las mías
en el HIMNO NACIONAL.
CONCLUSIÓN
El Himno Nacional acompaña al español a lo largo de su vida, desde la infancia hasta la madurez, convirtiéndose en un lazo invisible entre padres e hijos. Esta poesía recuerda que la emoción que provoca no es debilidad, sino conciencia de pertenencia.
Porque llegará el día en que esas mismas lágrimas, hoy contenidas, volverán a aflorar en otra generación, confirmando que mientras el Himno siga emocionando, España seguirá viva en el corazón de su pueblo.
